Tratamiento de la madera por inmersión prolongada

 

Por Ismael Astudillo

El tratamiento de la madera por inmersión prolongada consiste en sumergir la madera durante un tiempo determinado en una bañera que contiene una solución con un protector concentrado. Este concentrado penetra un mínimo de 3 mm en la misma y consigue crear una barrera que frena la acción de los agentes xilófagos.ABC RE

El tipo de protección a elegir para la madera dependerá de la clase de uso en la que se encuentre el elemento de madera y de su durabilidad natural. La elección del tipo de protección puede tener dos enfoques. El primero se basa en las especificaciones de las nuevas normativas europeas y el segundo en aspectos más prácticos y sencillos extraídos de la experiencia. La penetración media alcanzada por el protector es superior a 3 mm en cualquier zona tratada, sin llegar al 75% del volumen impregnable.

Descripción del sistema de tratamiento

El tratamiento por inmersión prolongada es un método de muy sencilla ejecución que consiste en sumergir la madera en el protector durante un tiempo superior a 10 minutos, generalmente más de una hora, pudiendo llegar a días e incluso a semanas dependiendo de la especie de madera, dimensiones de la misma, contenido de humedad, tipo de protector utilizado, grado de protección exigida, etc.  La aplicación de este sistema a la impregnación de estacas exige, para conseguir grados de protección adecuados, una larga duración de los tratamientos, lo que en un principio podemos considerar como un factor limitativo que será necesario tener en cuenta. No obstante, existen razones que permiten clasificarlo como muy útil en la protección de madera de uso rural, en la que la sencillez debe primar, sobre otro tipo de consideraciones. Por otra parte, es necesario distinguir entre duración de un tratamiento y tiempo real de manipulación, es decir, las horas de trabajo que su ejecución exige, siendo este último reducido

Equipo de tratamiento

Los factores que pueden intervenir en la construcción sencilla y práctica de un depósito de tratamiento para inmersiones, así como de sus accesorios imprescindibles son muy diversos, por lo que, se darán exclusivamente un cierto número de principios generales que puedan resultar de interés para aquellos usuarios que deseen construirse su propia instalación.

No se trata, por tanto, de describir uno o unos pocos modelos, sino de facilitar la concepción particular que deberá decidirse en cada caso concreto en función de los factores específicos que intervengan en un determinado lugar o situación. Teniendo en cuenta que los destinatarios de este trabajo son aquellas personas que desean hacer tratamientos rurales, las conclusiones que se hacen a continuación van dirigidas fundamentalmente a ellos, sin que como es lógico, puedan ser también aplicadas en alguna medida en la construcción de instalaciones industriales o semiindustriales.124

Partiendo de la base de que las estacas se colocan dentro del depósito en posición horizontal sus dimensiones pueden determinarse de la siguiente manera:

  • La longitud variará en función de la correspondiente a las estacas que se desean tratar, siendo aconsejable que supere a la de éstas en aproximadamente 15 cm.
  • La altura debe calcularse de modo que el lote de estacas a impregnar quede completamente cubierto por el protector y a la vez que no se produzcan pérdidas de éste por desbordamiento.
  • La anchura será suficiente para no dificultar las operaciones de carga y descarga y al mismo tiempo, no demasiado grande a fin de que la superficie de protector que quede en contacto con el aire sea mínima, con lo que se evitarán pérdidas de las fracciones volátiles por evaporación y se disminuirán los olores.

En resumen, la forma correcta de un depósito de tratamiento de estacas por inmersión es la de un paralelepípedo de base rectangular cuyas dimensiones deben determinarse en función de que la relación cantidad de protector-volumen de madera sea la menor posible.

En la construcción de un depósito de inmersión se puede utilizar en principio cualquier material, siempre que no sea alterado por el protector y que se asegure la estanqueidad, dependiendo su elección en gran medida de las condiciones propias existentes en cada lugar. Cualquiera que sea el material empleado en la construcción del depósito, debe proveérsele de una cubierta que permita mantenerle tapado salvo cuando se realizan operaciones de carga y descarga.

Los accesorios de que debe dotarse a una instalación para tratamientos por inmersión están condicionados, tanto por la necesidad de impedir la flotación de la madera, de densidad generalmente inferior a la del protector, como por la conveniencia de evitar pérdidas de éste por goteo al sacar la madera impregnada del depósito. El problema de asegurar la inmersión completa de las estacas puede resolverse mediante un bastidor metálico lastrado, que además facilita las operaciones de carga y descarga, o bien simplemente colocando sobre ellas piezas de materiales pesados.

Para evitar el goteo, se pueden mantener las estacas suspendidas en el aire sobre el depósito mediante el bastidor antes citado, hasta que el protector sobrante se recupere. El mismo objetivo se consigue colocando las estacas recién impregnadas sobre un plano inclinado que vierta directamente al depósito.

Otro punto a tener en cuenta en el diseño de este tipo de instalaciones es lograr la mayor facilidad en el trasvase del protector desde los recipientes de origen al depósito de tratamiento y viceversa, así como posibilitar la siempre necesaria limpieza periódica de los mismos. Los depósitos de inmersión y accesorios deben instalarse bajo techado y en lugar con buena ventilación, siendo suficiente en la mayor parte de los casos un simple cobertizo.

Penetración y retención

En los cuadros siguientes se indica la penetración y la retención de productos protectores de diferentes composiciones químicas. Como se puede observar en la penetración, los compuestos orgánicos penetran bastante más que los hidrosolubles y las creosotas y en las retenciones son los hidrosolubles los que retienen mas compuesto biocida.

Penetracion         Retenciones

Tratamiento de estacas

Uno de los tratamientos más habituales de los tratamientos de inmersión prolongada es en la protección de la madera para para uso rural, y más en concreto, el de estacas destinadas a cercas.  En este sentido, se  han realizad experiencias con algunas de las especies más empleadas para este uso, a fin de definir el tiempo de inmersión que necesita cada una de ellas para alcanzar el grado de protección adecuado. En los ensayos se ha utilizado una creosota ligera con una viscosidad (Copa Ford n 2 4) de 12 segundos a 20ºC, para la impregnación de postes de madera, permite el tratamiento de estacas por inmersión prolongada sin necesidad de aplicarle ningún calentamiento, cuando la temperatura ambiente es superior a los 15aC.

Las estacas utilizadas tenían una longitud de 2 m y un diámetro en el centro comprendido entre 8 y 16 cm y todas20 ellas una vez descortezadas se dejaron secar hasta alcanzar una humedad, en el momento de realizar el tratamiento, comprendida entre el 11 y el 20%.

Los tratamientos se ejecutaron sumergiendo las estacas horizontalmente en creosota a 20ºC. En el cuadro siguiente  se indican los tiempos de inmersión que necesitan las diferentes especies para alcanzar el grado de protección necesario, que por tratarse de maderas de uso exterior en contacto con el suelo, está definido por una retención mínima de creosota de 100 kg/m3 y una penetración de al menos 2 cm, que en todo caso representa una impregnación del 85% de la albura. Debe hacerse notar que la impregnación de estacas de Eucalyptus globulus presenta el inconveniente de una inadecuada distribución del protector a lo largo del tejido leñoso de la albura.

Especies Tiempo de inmersión en dias
Coniferas: Pino halepensisPino nigraPino pinasterPino pineaPino radiata

Pino sylvestre 

72  141

3

Frondosas: CastañoEucalyptus   36

 

El sistema de inmersión prolongada debe considerarse como un procedimiento de gran interés en la impregnación de estacas. La sencillez del equipo que se precisa, su facilidad de ejecución, así como la ausencia de riesgos de incendio le confieren en muchas ocasiones una notable ventaja frente a otros métodos rurales que, como el de inmersión caliente-fría, necesitan menores tiempos de tratamiento.